La renovación del parque inmobiliario español para mejorar su eficiencia energética es una de las grandes prioridades derivadas de los fondos europeos Next Generation EU. Para incentivar estas obras, el Gobierno aprobó un paquete de incentivos fiscales específico. Conocer en detalle la deducción fiscal por rehabilitación energética de vivienda permite a propietarios, comunidades e inversores aprovechar un ahorro fiscal muy relevante al acometer obras de mejora energética en sus inmuebles. En este artículo explicamos quién puede aplicarla, qué requisitos exige y cómo se justifica ante Hacienda.
Marco normativo de las deducciones por eficiencia energética
El Real Decreto-ley 19/2021 introdujo tres deducciones temporales en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética en viviendas, aplicables a las obras realizadas y satisfechas hasta el 31 de diciembre de 2024 (con posibles prórrogas posteriores conforme a la evolución de la normativa), que conviene verificar en cada ejercicio fiscal. Estas deducciones se suman —sin ser incompatibles entre sí siempre que se refieran a actuaciones distintas— a otras ayudas y subvenciones autonómicas o estatales vinculadas a los mismos fondos europeos.
Deducción por reducción de la demanda de calefacción y refrigeración
La primera de las deducciones, del 20%, se aplica a las cantidades invertidas en obras que reduzcan al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración de la vivienda habitual o de cualquier otra vivienda en propiedad destinada al alquiler, con una base máxima de deducción de 5.000 euros anuales. La reducción de la demanda debe acreditarse mediante certificado de eficiencia energética expedido antes y después de la obra por un técnico competente.
Deducción por reducción del consumo de energía primaria no renovable
La segunda deducción, más exigente en cuanto al ahorro conseguido pero también más generosa en el porcentaje aplicable, asciende al 40% de las cantidades satisfechas en obras que reduzcan al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable, o bien que mejoren la calificación energética de la vivienda hasta obtener una clase energética «A» o «B» (o, si ya se partía de «B», que se mantenga esa calificación tras acreditar la mejora exigida). La base máxima de deducción en este caso es de 7.500 euros anuales.
Ejemplo práctico
Un propietario que invierte 6.000 euros en sustituir ventanas, mejorar el aislamiento térmico de fachada y renovar el sistema de climatización, logrando reducir el consumo de energía primaria no renovable en un 35% certificado, podría aplicar una deducción del 40% sobre esos 6.000 euros, es decir, 2.400 euros menos de cuota en su declaración de la renta, siempre que disponga de los certificados energéticos antes y después de la actuación.
Deducción para obras de rehabilitación energética en edificios completos
La tercera deducción, del 60%, va dirigida a obras de rehabilitación energética realizadas en el conjunto de un edificio de uso predominantemente residencial, con una base máxima acumulada de 15.000 euros repartida entre 2021 y el ejercicio en que finaliza la vigencia de la medida. Para aplicarla se exige una mejora de la calificación energética del edificio que suponga la obtención de clase energética «A» o «B», o una mejora de, al menos, una letra, cuando el edificio partía de una calificación «E», «F» o «G». Esta deducción resulta especialmente relevante para comunidades de propietarios que acometen rehabilitaciones integrales, ya que cada propietario podrá aplicarse la deducción proporcionalmente a su cuota de participación en los gastos comunitarios.
Requisitos formales: certificación energética y facturación
Para todas estas deducciones resulta imprescindible disponer del certificado de eficiencia energética de la vivienda o edificio expedido antes del inicio de las obras y de otro posterior que acredite la mejora obtenida, ambos inscritos en el registro correspondiente de la comunidad autónoma. Además, los pagos deben realizarse mediante medios de pago que dejen constancia (transferencia, tarjeta, cheque nominativo), quedando excluidos los pagos en metálico, y es necesario conservar las facturas emitidas por las empresas o profesionales que realizan las obras, correctamente desglosadas.
Incompatibilidad con la deducción por vivienda habitual y otras ayudas
Estas deducciones son incompatibles, respecto de las mismas obras, con la deducción por inversión en vivienda habitual (para quienes aún mantienen derechos transitorios) y deben minorarse en la parte de la inversión financiada con subvenciones públicas exentas del IRPF, un aspecto que suele generar confusión al combinarlas con las ayudas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Fiscalidad para propietarios que arriendan el inmueble rehabilitado
Cuando la vivienda rehabilitada no es la habitual sino que se destina al alquiler, además de la deducción específica en el IRPF, las obras de mejora energética suelen tener la consideración de gasto deducible (si se trata de mantenimiento) o de mayor valor de adquisición amortizable (si suponen una ampliación o mejora del inmueble), lo que exige distinguir correctamente el tratamiento fiscal de cada partida dentro del rendimiento del capital inmobiliario.
¿Necesitas ayuda profesional?
Aplicar correctamente la deducción fiscal por rehabilitación energética de vivienda exige coordinar certificados técnicos, justificantes de pago y la normativa fiscal vigente en cada ejercicio, evitando errores que puedan derivar en una comprobación por parte de la Agencia Tributaria. Si tu empresa gestiona proyectos de rehabilitación o eres propietario de varios inmuebles y necesitas planificar estas actuaciones desde una perspectiva fiscal integral, puedes contar con asesoramiento legal y fiscal para empresas de reformas y rehabilitación que te ayude a maximizar los incentivos disponibles y a cumplir con todos los requisitos formales.
Conclusión
Las deducciones fiscales por eficiencia energética representan una oportunidad de ahorro fiscal muy relevante para quienes rehabilitan sus viviendas o edificios, pero exigen un cumplimiento formal estricto en materia de certificación energética y justificación documental. Planificar la obra con antelación, contando con los certificados adecuados, es clave para no perder el derecho a estos incentivos.
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